He vuelto

He vuelto

lunes, 17 de octubre de 2016

Ítaca no existe

No olvidarme de apuntar en mi agenda de mares y océanos que seguir mi camino de estrellas en compañía únicamente de la luna no supone más hombro que el mío en el que descansar.



lunes, 10 de octubre de 2016

Un gato nunca es solo un gato

...sabes de sobra que me encantan las panteras...y que llamo panteritas a mis dos gatos negros...

...te he contado tantas veces que el vestido de Gilda, con los guantes negros, se inspiró en el movimiento de las panteras...

...y que la estrategia de las panteras para cazar monos es haciéndose las muertas bajo los árboles...

Tú me lees a Baltasar Gracián y su Oráculo Manual para que me duerma,

yo soy especialista en la femme fatale y los movimientos felinos...y me pides que te cuente un cuento que no acabe tan mal...


Nuestras nanas saben a pan



domingo, 9 de octubre de 2016

Como sobrevivir dignamente a un megarresfriado

Todo comenzó el viernes por la tarde. Aunque por la mañana ya asomaba congestionada, no fue hasta la tarde que llegó la fiebre. Y así me he tirado todo el fin de semana. Monté campamento en el sofá, me dí una ducha calentita, recogí mi pelo en un moño nada estiloso y me puse el pijama que jamás se me ocurriría ponerme si fueras  a venir tú.

Así han pasado estos días,en los que me he dedicado a no hacer nada más que cuidarme...

Cuando vives sola no te queda más remedio que unir fuerzas en tu propia persona y darte los mimos que podrías repartir si te decidieras a llamar a tu hidalgo cervantino. Pero como ninguno de los dos estamos por la labor, ni yo de echar mi cabellera por la ventana pidiendo auxilio, ni tú de ir de salvaprincesasdulcinoas, pues nada, aquí van los recursos que a mí me han servido, pues a estas horas ya estoy bastante recuperada. ¡Empecemos!

- Bendita vitamina C: aprovecha estos días para hacerte zumos naturales de naranja. A mí por las mañanas suele darme bastante pereza, pero hay que reconocer que están riquísimos y nuestras defensas lo agradecen. Yo lo acompaño, además, de un ibuprofeno.




- Sopas y cremas calentitas: como me dolía el cuerpo y la cabeza, pues era un resfriado algo griposo, no me apetecía ponerme a cocinar. Las cremas de verduras que venden ya preparadas están buenísimas y tan solo tienes que calentarlas cinco minutitos. Mi favorita es la de calabaza.




- Tener a mano a todo momento un paquete de pañuelos desechables y tomar varias veces al día infusiones de hierbas que descongestionan, como por ejemplo la flor de naranja, el jengibre, el romero...y acompañarlas siempre de miel, que suaviza la garganta. Yo me he vuelto adicta a estas, ya que después de tomarlas conseguía notar algo de sabor a los alimentos (yupi). Me ha acompañado estos días, además,  El Ocho, y he podido darle un buen tirón en los momentos de lucidez y menos malestar.



- Por último, he ojeado algunas revistas y he recuperado algunas de mis pelis favoritas para momentos de bajón, me he tapado bien con la mantita y me he dejado llevar por el sueño cada vez que me ha apetecido. El descanso es siempre la mejor recuperación, y aunque aún toso y me sueno sin parar, ya soy capaz de mirarme al espejo sin salir corriendo.



Tampoco ha estado tan mal, ¿verdad?.

miércoles, 5 de octubre de 2016

A su manera esta entrada son muchas entradas

Os presento a  N. y nuestra tarde de trabajo:

*(...) pero es con la Maga que hablo, ahora que estamos tan lejos. Y no le hablo con las palabras que solo han servido para no entendernos, ahora que ya es tarde empiezo a elegir otras, las de ella, las envueltas en eso que ella comprende y que no tiene nombre, auras y tensiones que crispan el aire entre dos cuerpos o llenan de polvo de oro una habitación o un verso (...)






(...) Hay ríos metafísicos, ella los nada (...) Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es su orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y del alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en prejuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, déjame entrar, déjame ver algún día como ven tus ojos.




(...) Me quedo pensando en todas las hojas que no veré yo, el juntador de hojas secas, en tanta cosa que habrá en el aire y que no ven estos ojos, pobres murciélagos de novelas y cines y flores disecadas. Por todos lados habrá lámparas, habrá hojas que no veré (...)







(...) Habían dormido con las cabezas tocándose y ahí, en esa inmediatez física, en la conciencia casi total de las actitudes, las posiciones, el aliento, la misma habitación, la misma almohada, la misma oscuridad, el mismo tictac, los mismos estímulos de la calle y la ciudad, las mismas radiaciones magnéticas, la misma marca de café, la misma conjunción estelar, la misma noche para los dos, ahí estrechamente abrazados, habían soñado sueños distintos, habían vivido aventuras disímiles, el uno había sonreído mientras la otra huía aterrada, el uno había vuelto a rendir un examen de álgebra mientras la otra llegaba a una ciudad de piedras blancas.





Qué difícil hacer pie cuando me rondan las musas y los musos


*Los textos son de  J. Cortázar, Rayuela, Cátedra, Madrid, 2010

lunes, 3 de octubre de 2016

Testigo de vuestro amor y lo que vino después

Vuelvo de una boda de dos días y su consiguiente resaca. El lunes se me hace completamente cuesta arriba. Ni el café consigue engañar al sueño acumulado y mal resuelto. Echo de menos mi cama y mi montaña de cojines...

...pero fue una noche genial. La ceremonia y la celebración se hicieron en una antigua masía (en mallorquín possessió) en la montaña, Son Penyaflor. Después de la cena, que estuvo riquísima, especialmente los canapés de queso brie con membrillo (¡qué adicción!), tuvimos fiesta flower power privada en la terraza y bailamos hasta las seis y media de la mañana con barra libre de margaritas y mojitos. Para ello, L. y N. (los novios) nos sorprendieron trayendo a uno de los mejores djs de Mallorca en su campo, Juan Campos.

Formé crazy team junto a una pareja de gays divinas que recién conocí y ya no nos separamos en toda la noche. Nuestra coreografía de las Space Girls y Lady Gaga no fue moco de pavo. Acabamos descalzos y comiendo gominolas en forma de corazón debajo de una palmera y no se me olvidó tomar nota de un comentario salido del alma: eso te pasa, cari, por ser heterosexual. Los hombres hetero están muy perdidos, cielo.

Al mediodía siguiente fuimos invitadas a un brunch, así que desayunamos en plena resaca con una copa de cava en una mano y el cigarrillo en la otra. Las gafas de sol puestas, el pelo recogido y que nos quiten lo bailao.

Pero hoy es lunes y no sé cómo afrontar la montaña de libros que me quedan por catalogar. 

If you wanna be my lover...






¡Y que viva la novia!